Diez preguntas, dos minutos, y el resultado sale al instante. Son las mismas que revisamos antes de aceptar un mandato.
Lexy Capital es Lexy. Es el nombre con el que operamos las fusiones, adquisiciones y el corretaje de empresas, y detrás está la misma firma: LEXY S.A.S. —NIT 901.473.063-1—, con los mismos abogados que redactan el contrato y responden por el cierre. No es un intermediario aparte ni una empresa asociada. Hay otras firmas en Colombia que se llaman Lexy y no tienen relación con nosotros: si llegó buscando Lexy Capital, está en el sitio correcto.
Quién responde por esto. Las operaciones las lleva Jhonatan David Yaya Chacón, abogado y socio director, con tarjeta profesional 442427 del Consejo Superior de la Judicatura. Puede comprobarlo usted mismo en el Registro Nacional de Abogados: no hace falta que se fíe de nuestra palabra.
Nadie ve un número sin firmar antes. Todo interesado en comprar firma un acuerdo de confidencialidad y no elusión antes de recibir el cuaderno de venta, y antes incluso de saber de qué empresa se trata. El texto está publicado entero: quien vende puede leer exactamente qué protege su información, y quien compra sabe a qué se compromete antes de pedir nada.
Usted conserva a su cliente. Nosotros ponemos el corretaje: valoración, contraparte y negociación hasta el cierre.
Una llamada con el contexto. Nada más.
El porcentaje queda por escrito antes de empezar.
Usted le factura su trabajo legal. Nosotros hacemos el corretaje.
La comisión se reparte solo si la operación cierra.
Cómo está armado. Es una alianza de corretaje de empresas, que es intermediación y no un servicio jurídico. Por eso lo que se comparte es la comisión de éxito de la operación, nunca honorarios profesionales de abogado: su cliente sigue siendo suyo y le paga a usted por su trabajo legal.
Cuando publicamos una búsqueda es porque hay alguien detrás con capacidad real de comprar. Si su empresa encaja, la conversación empieza con una llamada y un acuerdo de confidencialidad, nunca con su información en la calle.
Buscamos una compañía del sector de alimentos con planta propia y operación en marcha. No un proyecto, no una marca sin fábrica: producción real, funcionando.
Qué miramos
Cambia el sector, no cambian estos cuatro puntos. Son los que deciden si una operación llega a cierre o se cae en la debida diligencia.
¿Su empresa no encaja en la búsqueda de arriba? No quiere decir que no haya comprador: quiere decir que hoy no tenemos un mandato abierto en ese sector. Ahí el camino es el contrario, y lo recorremos igual: buscamos nosotros la contraparte.