Ericsson pagó 1.100 millones de dólares por una empresa de 700 personas en Idaho. ¿Por qué?
Cradlepoint no tenía la escala de Ericsson ni de lejos. Lo que tenía era una posición, y eso es lo que se estaba comprando.
Por el equipo de Lexy Capital · Fusiones y adquisiciones ·
El 18 de septiembre de 2020, Ericsson anunció la compra de Cradlepoint por unos 1.100 millones de dólares. La operación se cerró el 2 de noviembre del mismo año. Cradlepoint era una empresa de Boise, Idaho, con algo más de 700 empleados.
Hagamos la cuenta que todo el mundo hace: son más de un millón y medio de dólares por empleado. Nadie paga eso por gente ni por equipos. Se paga por otra cosa.
Qué hacía Cradlepoint
Redes inalámbricas para empresas. Dicho de forma menos técnica: equipos y software que permiten que una sucursal, un camión, una ambulancia o una tienda se conecten a la red corporativa usando la red celular en lugar de un cable. Cuando llegó el 5G, esa categoría dejó de ser un sustituto de emergencia y pasó a ser una alternativa real al cableado.
Ericsson era gigante vendiéndoles a operadores de telecomunicaciones. No lo era vendiéndoles a empresas. Cradlepoint sí tenía esa relación construida, con miles de clientes corporativos ya instalados. La compra no fue de tecnología: fue de una puerta de entrada a un mercado distinto, ya abierta.
Tres decisiones de la operación que valen para cualquier venta
La marca sobrevivió. Cradlepoint siguió operando con su nombre como filial. No es sentimentalismo: la marca era parte de lo que daba valor a la relación con sus clientes, y borrarla el primer día habría destruido justo lo que se compró.
El equipo se quedó. Más de 700 personas pasaron al comprador. En una compra donde el activo es el conocimiento del mercado, que el equipo se vaya a los seis meses equivale a haber comprado una carcasa.
El precio se pagó por posición, no por resultados pasados. El comprador no estaba valorando la utilidad del año anterior. Estaba valorando lo que esa posición le permitiría hacer con su propia escala encima.
Qué le enseña esto a un dueño en Colombia
La lección incómoda es que el valor de una empresa casi nunca está donde su dueño cree. Muchos empresarios preparan la venta puliendo el estado de resultados, cuando lo que un comprador estratégico quiere es algo que él no puede construir rápido: una base de clientes recurrentes, una licencia difícil de obtener, un canal ya montado, una marca reconocida en un nicho.
Y hay una consecuencia práctica: si el valor está en esos activos, hay que poder demostrar que son suyos y que están dentro de la sociedad. La marca registrada a nombre del socio y no de la empresa, los contratos de clientes sin cláusula de cesión, el software hecho por un contratista sin cesión escrita: cada uno de esos es un descuento en el precio, y se descubre en la debida diligencia, que es el peor momento posible.
Lexy no participó en esta operación. El análisis se hace con información pública sobre una transacción entre terceros, con fines exclusivamente informativos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué una multinacional paga tanto por una empresa pequeña?
Porque no está comprando el tamaño sino el tiempo. Construir desde cero una relación con miles de clientes corporativos toma años, y en un mercado que se mueve rápido esos años valen más que la diferencia de precio.
¿Qué es una compra estratégica frente a una financiera?
El comprador estratégico opera en el mismo sector y compra algo que encaja con lo que ya tiene, así que puede pagar más porque el activo vale más en sus manos. El financiero compra para rentabilizar y revender, y valora sobre todo el flujo de caja.
¿Cómo sé cuánto vale mi empresa para un comprador estratégico?
No se sabe mirando solo los estados financieros. Hay que identificar qué activo suyo le ahorraría años a alguien de su sector, y después verificar que ese activo esté jurídicamente dentro de la sociedad y sea transferible.
¿Está pensando en vender su empresa?
Lo que decide el precio se prepara antes, no durante la negociación. Empezamos revisando qué activos dan valor y si están donde deben estar.
Lo que cambia, cuando cambia
Una norma nueva, un plazo que se corre, una operación que explica algo del mercado. Le escribimos cuando hay algo que contar, no cada semana.
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