Representamos a empresas ante juzgados, tribunales, altas cortes, superintendencias y autoridades administrativas. Procesos societarios, comerciales, administrativos y laborales, con estrategia definida desde el primer día y no sobre la marcha.
Cada foro tiene sus reglas, sus términos y su forma de argumentar. Estas son las jurisdicciones en las que trabajamos.
Procesos declarativos, ejecutivos y de responsabilidad civil contractual y extracontractual.
Segunda instancia, apelaciones y recursos contra decisiones de primera instancia.
Recurso de casación en materia civil, comercial y laboral.
Nulidad y restablecimiento del derecho, controversias contractuales y reparación directa.
Acciones de tutela, incidentes de desacato y selección para revisión.
Conflictos societarios, abuso del derecho de voto, impugnación de decisiones y procesos de insolvencia.
Competencia desleal, protección al consumidor, datos personales y propiedad industrial.
Actuaciones administrativas frente a entidades vigiladas y sus decisiones.
Demandas ordinarias laborales, fuero sindical y procesos de la seguridad social.
La mayoría de los conflictos empresariales caen en una de estas cuatro familias.
Los conflictos entre socios son los que más rápido destruyen valor, porque paralizan la operación mientras se resuelven.
Incumplimientos, cobros y disputas sobre el alcance de lo pactado. Aquí la batalla casi siempre se gana con la prueba documental.
Cuando la contraparte es el Estado cambian los términos, la carga de la prueba y las oportunidades procesales.
Defensa del empleador en la jurisdicción ordinaria y ante las autoridades de inspección y vigilancia.
Un pleito mal escogido cuesta más que la deuda que persigue. Esta es la secuencia.
Revisamos los hechos, la prueba disponible y los precedentes aplicables. Entregamos una probabilidad de éxito realista y un rango de costos y tiempos.
Definimos si conviene demandar, conciliar, transigir o esperar. Muchas veces la mejor decisión es negociar desde una posición preparada.
Medidas cautelares, embargos y garantías. De nada sirve ganar un proceso contra alguien que ya no tiene con qué pagar.
Actuación en todas las instancias, con informe periódico del estado real del proceso, sin tecnicismos innecesarios.
Cláusulas de terminación ambiguas, garantías sin ejecución clara, obligaciones sin plazo, foros mal pactados. Cuando el conflicto llega, ya no se puede arreglar el documento: solo se puede litigar con lo que quedó escrito.
Si todavía estás a tiempo, revisar tus contratos marco cuesta una fracción de lo que cuesta un proceso. Agenda una revisión.
Depende del tipo y de la congestión del despacho. Rangos realistas de primera instancia:
Con apelación, súmale entre uno y dos años. Es el motivo por el que evaluamos siempre la conciliación antes de demandar.
Con tres componentes que se combinan según el caso: una cuota inicial por el estudio y la preparación de la demanda, cuotas por etapa procesal, y un porcentaje de éxito sobre lo efectivamente recuperado.
En procesos de cobro con prueba sólida se puede pactar un esquema con menor fijo y mayor éxito. En defensa, el esquema suele ser fijo, porque el "éxito" es no pagar y es más difícil de cuantificar.
Es una decisión económica, no de orgullo. En un proceso de cuatro años, recuperar el 70 % hoy suele valer más que el 100 % dentro de cuatro años —descontado el costo del dinero, los honorarios y el riesgo de que la contraparte se insolvente—.
Además, en varios procesos la conciliación prejudicial es requisito de procedibilidad: hay que intentarla de todas formas antes de demandar.
Es una orden judicial que asegura el resultado del proceso antes de que termine: embargo de cuentas, de inmuebles, de establecimientos de comercio, o inscripción de la demanda.
Conviene casi siempre en procesos de cobro, y hay que pedirla temprano: el deudor que ve venir la demanda mueve sus activos. En procesos declarativos exige caución, así que se evalúa costo contra beneficio.
Casi siempre la Superintendencia de Sociedades, que tiene funciones jurisdiccionales en materia societaria y es sensiblemente más rápida y más especializada que un juez civil.
Conoce de impugnación de decisiones, abuso del derecho de voto, responsabilidad de administradores y resolución de conflictos entre accionistas. Es una de las mejores decisiones estratégicas que se pueden tomar al principio de un conflicto societario.
Agenda una reunión sin costo. Revisamos los hechos y la prueba disponible, y te decimos con franqueza qué probabilidad real tiene el caso y cuánto costaría llevarlo.
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