Un inventario que cuadra, tareas repetitivas que dejan de hacerse a mano y una empresa que, el día que alguien quiera comprarla o invertir en ella, puede demostrar sus números.
Porque en cada compra de empresa que revisamos aparece el mismo problema: el inventario no cuadra, y nadie puede probar por qué. Eso baja el precio o tumba el negocio. Como firma de abogados con base tecnológica y una de las principales firmas legales de Colombia, en Lexy construimos primero para nosotros las herramientas que ordenan la operación, y hoy las ofrecemos a empresas en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Es el mismo criterio con el que Lexy Capital acompaña el corretaje de empresas: lo que no se puede demostrar, no vale.
Es un sistema propio de Lexy, ya en operación en una empresa del grupo y abierto a más empresas, cada una en su propio espacio. Su centro es que el inventario sea confiable y quede demostrable; alrededor tiene las compras, los vencimientos y los avisos que lo mantienen al día.
Cada entrada, salida y ajuste queda registrado con quién lo hizo y cuándo, y no se puede reescribir. El saldo de hoy se explica movimiento por movimiento.
Toma las facturas electrónicas de sus proveedores y propone las entradas al inventario. Menos digitación y menos errores de dedo.
Una diferencia de inventario no se corrige en silencio: se propone, y la aprueba la persona que usted designe. Queda el motivo.
Su contador recibe el inventario valorizado y los movimientos en el formato que ya usa, sin pedirle que aprenda otro programa.
Sus datos no se mezclan con los de nadie. Y si un día se va, se los lleva completos.
Un contador que lleva varios clientes entra con un solo usuario y elige con cuál trabaja, con su rol en cada una.
De la solicitud al pedido: comparativo de cotizaciones, orden de compra y cruce de tres vías entre lo pedido, lo recibido y lo facturado. Lo que no cuadra salta antes de pagar.
Los vencimientos de la empresa en un solo calendario, con aviso antes de que lleguen. Lo que vence no depende de la memoria de nadie.
Los módulos y las automatizaciones avisan en un tablero lo que requiere atención, y su equipo deja ahí sus sugerencias para mejorar el sistema.
No emite factura electrónica de venta, no lleva la contabilidad y no liquida nómina. Para eso usted seguirá usando su programa contable de siempre. Nuestro ERP no lo reemplaza: lo complementa con el inventario serio que esos programas suelen dejar corto — miles de referencias, unidades como metro, rollo o caja, varias bodegas y decenas de facturas de proveedor al mes.
Preferimos decirlo aquí y no que lo descubra después de contratar.
Diseñamos e instalamos automatizaciones para tareas que hoy consumen horas de su equipo. La regla con la que trabajamos: la IA propone y una persona decide.
Lo que llega por un formulario, un correo o una factura se clasifica, se registra y avisa a quien debe actuar, sin que nadie lo copie a mano.
Un agente lee documentos, cruza datos y deja listo un borrador o un hallazgo con su fuente. La conclusión y la firma siguen siendo de una persona.
Cuando una tarea tiene varios pasos, un agente coordina a otros especializados y deja trazado qué hizo cada uno. Usted ve el resultado y el camino.
Sus datos quedan en su propia base y el proceso tiene siempre un camino manual. Si mañana cambia de herramienta de IA, no pierde nada.
Automatizar con inteligencia artificial toca datos personales, secretos empresariales y responsabilidad por las decisiones. Cada proyecto sale con lo que normalmente se deja para después: quién es responsable y quién encargado del tratamiento de los datos, qué información puede salir a un proveedor externo y cuál no, de quién es el software que se desarrolla, y qué decisiones nunca se le delegan a una máquina.
Si quiere ver esa parte primero, está en protección de datos y compliance y en derechos de autor y software.
No. Hoy no emite factura electrónica de venta, no lleva contabilidad y no liquida nómina. Complementa su programa contable con un inventario confiable —kárdex con huella, lectura de facturas de compra, ajustes aprobados por su contador e informes en Excel— y con las compras, el calendario de obligaciones y los avisos.
Sí. Agende una demostración y se lo mostramos funcionando con datos de ejemplo. El precio depende de la modalidad —en la nube de Lexy, en un espacio dedicado o instalado en su servidor— y se cotiza según su empresa.
Para empresas con inventario exigente: muchas referencias, unidades de medida variadas, varias bodegas y muchas facturas de proveedor al mes, como ferreterías, distribuidoras y comercializadoras de tecnología.
En una base de datos propia de su empresa, separada de la de cualquier otro cliente. Lexy actúa como encargada del tratamiento: administra la cuenta, pero su inventario es suyo y se lo puede llevar completo.
Que cada movimiento queda registrado con quién lo hizo y cuándo, y no se puede modificar después. Si hay un error, se corrige con un ajuste nuevo y visible, no reescribiendo la historia. Eso es lo que permite demostrar el inventario ante un comprador, un inversionista o una auditoría.
Flujos que clasifican y registran lo que llega por formularios, correos o facturas; agentes que leen documentos y preparan borradores o hallazgos con su fuente; y agentes orquestadores que coordinan tareas de varios pasos. En todos, la IA propone y una persona decide.
Porque automatizar toca datos personales, propiedad del software y responsabilidad por las decisiones. Cada proyecto sale con esos puntos resueltos por escrito. Y porque una empresa con sus números demostrables vale más el día que se vende o recibe inversión.
Agende una demostración: se lo mostramos funcionando y, con lo que nos cuente de su empresa, le decimos con franqueza si le sirve o no.