Su información no sale de aquí sin su permiso, y lo que se publica no permite identificar a su empresa. Así funciona, en concreto.
Cuatro pasos, y la información sensible no se mueve hasta el tercero.
No se publica: razón social, NIT, dirección exacta, nombres de clientes o proveedores, ni cifras exactas. Es la Cláusula Quinta del Acuerdo, y es la razón por la que la vitrina funciona: un vendedor no puede permitirse que sus empleados y sus clientes se enteren por internet.
Sí se publica: sector, ciudad, años de operación y rangos —«COP 4.000M+», «13 %–14 %»—. Suficiente para que un comprador serio levante la mano; insuficiente para identificar la empresa.